Ambiente y Ecología

Los mexicanos somos unos hijos mal educados

 

El objetivo de este articulo sin duda no va a ser buscar la aprobación de todos los lectores. Sin embargo, es un punto de vista distinto a lo que estamos acostumbrados a escuchar o es diferente a lo que queremos oír. Nos gusta que nos digan lo que queremos y como queremos. En especial el Gobierno. Estamos mal acostumbrados a que el Gobierno nos mienta de la manera en la que nos gusta en lugar de afrontar la verdad como llega.

Aunque si el Gobierno nos dijera la verdad y las cosas como son, tampoco estaríamos de acuerdo y ni le creeríamos. ¡Nosotros muchas veces hemos pedido a gritos que nos mienta! Es como cuando tus papás te dan el avión porque ya se desesperaron de que no entiendas y hagas berrinche, prefieren darte por tu lado y darte atole con el dedo.

“¡Nosotros muchas veces hemos pedido a gritos al gobierno que nos mienta! “

El tema del “descontento por el gasolinazo”, no es la gasolina, va mucho más allá. Sin duda, el Gobierno se ha ganado todo el enojo social que hay. Ha hecho las cosas muy mal: ha habido robos, corrupción, mentiras, intereses personales que no buscan el bien común, funcionarios que no están a la altura de las necesidades, y demás. Aunque claro, todo es más fácil si le echamos la culpa a “Papi Gobierno”.

Seamos un poco críticos. Mi pregunta va para todos nosotros, los mexicanos. ¿Hemos sido buenos ciudadanos? ¿Le estamos reclamando al Gobierno que haga las cosas bien, pero nosotros las estamos haciendo bien?

Nos escupimos para arriba cada vez que criticamos a nuestro país. ¿Qué no hemos terminado de entender que también somos mexicanos? ¿En dónde aprendimos que reclamar es mejor que exigir?

Reclamar es solo “echar bronca”, “echar pestes” y hacer berrinche. Lo que necesita el Gobierno es que le exijamos. Pero para exigir necesitamos autoridad. No se trata de hacer berrinche y romper cosas porque no nos regalaron el juguete que queríamos. Exigirle al gobierno implica mucho más que hacer paros y relajo.

Exigirle al gobierno es hacer las denuncias necesarias cuando se da el momento, es querer a tu país y por lo mismo buscar el bien común, es ser buenos ciudadanos pagando impuestos y demás, es no dar mordida para entonces tener la autoridad moral y exigirle al gobierno que por qué es corrupto.

Estoy empezando a ver que no queremos que el Gobierno cambie. No nos conviene que haga las cosas bien, porque eso implica que ya no vamos a poder dar mordidas, que ahora sí vamos a tener que cumplir los reglamentos con punto y coma, etc.

Una cosa es manifestarse y otra es dañarnos a nosotros mismos, meternos el pie. Si tu manifestación suma al bien común y protege dignidad de la persona, vas. Si por el contrario, vas a generar más violencia, odio y rencor, mejor no lo hagas. Gente como tú es la que México no necesita.

Me da risa, es como si supiéramos que tenemos un problema severo de obesidad y seguimos comiendo azúcares y harinas. Nos quejamos todos de los problemas de violencia e inseguridad que hay en el país y consentimos el hecho de que la gente por “manifestarse” se “agandalle” cosas, robe y rompa.

Tenemos una interesante creencia: pensamos que si nos quejamos las cosas van a cambiar. O al menos, pareciera que pensamos eso. Pensamos que si paramos el tráfico y rompemos cosas nos van a escuchar. No, lo que logramos es llamar la atención, pero creo que nuestro objetivo final no es llamar la atención. ¿Queremos que el gobierno se dé cuenta de que estamos enojados? ¡Ya lo sabe!  Lo que queremos es un cambio tangible y palpable en cómo se están llevando a cabo muchas cosas en nuestro país.

Lo más fuerte que puede recibir el Gobierno es un mensaje contundente de una sociedad organizada, una sociedad que le exige en toda la extensión de la palabra que estén a la altura de las necesidades. Una sociedad que no actúa como el Gobierno espera. Debemos mostrarnos mejores que ellos. Mandar un mensaje de unión, paz y un alto que los intimide más que las patadas de ahogado que cualquier niño de 5 años puede hacer. ¡Seamos mejores que eso!

Rompiendo, quemando, marchando, cerrando carreteras afectando a los incoentes… lo único que logramos es estar al nivel del gobierno, ¿qué no es justamente ese nivel del que estamos hartos? ¿Qué no éramos mejores que ellos? ¡Demostrémoslo! Hagamos las cosas de manera diferente, empezando por hablar bien de México y hacer lo que a cada uno nos toca. Dejémonos de quejar y tratemos de ver qué cambio podemos hacer, puede ser grande o pequeño, pero SIN DUDA, el cambio viene desde adentro.

Trump ya está a la puerta. Hoy México, el país que tanto amamos, nos necesita unidos. ¿Qué impresión y qué ejemplo le queremos dar a Donald si nosotros solitos estamos echando pestes de nuestro país? Estamos reaccionando justamente como Trump lo espera, no le demos gusto.

Por eso el problema no es México, el problema es el Gobierno y los hijos caprichosos que tiene: el problema somos tú y yo.

…Pero también somos la solución…

 

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