Católico sí, escrúpulos nunca

La obsesión del algunos grupos católicos con llevar una moral “impecable” aleja a muchas personas del amor predicado por Jesucristo en el Evangelio y generando escrúpulos innecesarios . En este artículo compartimos algunas reflexiones para poder vivir una fe católica plena en el mundo contemporáneo.

¿Qué son los escrúpulos?

Del latín “scrupulus” o piedrecita, los escrúpulos son una especie de piedrecita que tenemos en nuestra conciencia lastimándonos constantemente como una piedra en el zapato.

Cuando una piedra se nos mete en el calzado por error solemos detenernos a quitarnos el zapato, sacudirlo y seguir adelante por nuestro camino. Dejar la piedra dentro podría significar un caminar bastante incómodo durante un buen rato, sin embargo, la incomodidad puede convertirse en una herida que se va abriendo poco a poco en nuestro pie hasta impedirnos caminar del todo…

De igual manera, los escrúpulos pueden convertirse en un auto desprecio constante, en un remordimiento de conciencia crónico que nos impide caminar con serenidad en nuestra vida espiritual.

¿Cómo se generan los escrúpulos?

Desafortunadamente vivimos en un tiempo donde la ignorancia y la confusión reinan en todos los ámbitos de la vida humana: política, economía, sociedad, moral e incluso religión.

Para colmo de males, existen páginas que se presumen católicas donde se sube todo tipo de contenido devocional de forma indiscriminada, quizás con buena intención pero con una auténtica falta de prudencia.

Así como nadie con un recto juicio buscaría medicarse con recetas bajadas  de internet sino que antes bien iría a ver a un médico para entender el mal que le aqueja y tomar los fármacos necesarios, de la misma manera el cristiano no puede aplicar a su propia vida todos los “medios de santidad” que encuentra publicados por la red: Podría darle sobredosis, enfermar y morir… literalmente.

Lecturas de estudio y reflexión teológica como “La Imitación de Cristo”, libros de vidas de santos y escritos de teología ascética y mística pululan hoy por internet y caen en manos de personas susceptibles a la “sugestión” y a la “autodestrucción”. Sin la prescripción de un profesional de la salud espiritual, corremos el riesgo de leer muchas cosas espirituales que nuestro “hígado espiritual” (para llamar de alguna manera asequible a nuestra conciencia moral) no sea capaz de procesar , provocándonos sobredosis peligrosas: ansiedad, escrúpulos, remordimiento de conciencia desmedido, entre otros factores.

Es necesario, antes de iniciar cualquier camino espiritual, que nos conozcamos bien a nosotros mismos, comprendamos nuestra humanidad, nuestra familia, nuestro pasado y nuestro contexto histórico. Solamente con una recta imagen de nosotros mismos podemos empezar con humildad un camino de “conversión”.

Qué lugares evitar para vivir un cristianismo auténtico.

En el último siglo han surgido muchos grupos de coacción moral o “sectas católicas” que buscan apoderarse de los miembros que los conforman para alcanzar fines económicos, políticos y sociales disfrazándolos de motivos espirituales. Este tipo de grupos imponen a todos sus miembros, indiscriminadamente, la “misma receta” de “santificación”: les obligan a cumplir los mismos rezos, oraciones, apostolados, formas de pensar, hablar y actuar. Cual película de ciencia ficción, son grupos de gente que en apariencia es muy feliz pero que en realidad vive temiendo que Jesús le mande un rayo desde el cielo (como si fuera en realidad, Zeus, más que Jesús de Nazareth). Si quieres evitar caer en escrúpulos desmedidos debes evitar cualquier grupo que te quiera atar a cualquiera de las siguientes actividades:

  • Retiros obligatorios
  • Actividades de caridad obligatorias
  • Pláticas y Meditaciones dirigidas con una duración superior a 45 minutos.
  • Grupos de reflexión evangélica y ayuda grupal coercitiva (si no vienes estás mal).

En estos grupos hay muchas personas que han vivido experiencias traumáticas en sus vidas personales y, so pretexto de ayudar a los demás, obligan a los miembros a contar cosas intimas, personales o vergonzosas para herirlos y someterlos al control del grupo católico en cuestión.

Debes recordar que tu fuero interno o tu conciencia es el lugar donde te encuentras A SOLAS CON DIOS y nadie tiene derecho a conocer lo que haya en él, ni siquiera el sacerdote con el que te confiesas ya que la Iglesia le solicita mantener en secreto lo que en confesión escuche, de forma que, terminada la confesión no pueda actuar, pensar ni hablar con base en lo que ha escuchado en la confesión decir al penitente. Esto quiere decir que a pesar de que el medio del perdón de Dios es el sacramento de la confesión, ningún ministro eclesiástico tiene derecho a violentarte, ofenderte o juzgarte por tus pecados.

Las sectas católicas buscan conocer a profundidad el fuero interno de sus miembros para lastimarlos después, haciendo uso de dicha información, a través de pláticas largas, retiros donde se habla de “lo malos que somos como personas”, exámenes de conciencia rigurosos, meditaciones dirigidas orientadas a generar remordimiento, ansiedad y escrúpulo e ir poco a poco exterminando la libertad de cada uno de los individuos del grupo para que no se sientan capaces de abandonarlo más adelante. Y lo peor de todo es que a veces ¡Hasta cobran por este tipo de retiros de autodestrucción y exhibición pública del fuero interno!.

¿Por qué pasa esto?

La razón es muy sencilla. Así como hay doctores que pasan con 6 puntos de 10 la materia de “Cirugía”, reprueban 3 veces “Fármacos” y pasan con 7 “Pediatría”, hay sacerdotes que se han formado con mala filosofía, teología y doctrina pastoral, de suerte tal que salen a atender al pueblo de Dios repitiendo ideas erróneas o poco reflexionadas aprendidas en el seminario o en sus congregaciones religiosas cuyos planes de estudio no se mantienen siempre actualizados o son supervisados superficialmente por los jerarcas. Tristemente me ha tocado encontrarme con muchos de ellos y ver el mal que le provocan a la gente que se les acerca  con rectitud de intención. Son sacerdotes que predican en sus homilías cosas que han sido refutadas ya por la Iglesia desde la Edad Media o el Renacimiento. Enuncio a continuación algunos de los errores más frecuentes con sus nombres para que los puedas identificar cuando los escuches y puedas evitar que te hagan daño:

  1. Jansenismo: “Hemos ofendido mucho a Dios y necesitamos repararlo”. 

    • El Jansenismo es una herejía o “error grave en la interpretación de la fe” que surgió con mucha fuerza en el siglo  XVI y que hace pensar a los creyentes que sus pecados requieren un largo tiempo de penitencia y reparación para que Dios los pueda perdonar. Esto está fuera de la doctrina católica actual que nos recuerda que Dios es misericordia y que todo lo puede. Los Jansenistas modernos les hacen creer a los fieles que Dios sufre cuando pecan y lo tienen que consolar para repararlo con horas de oración y rezos… La Iglesia nos enseña que Dios no sufre porque Dios es pleno en sí mismo, la mejor forma de reparar por nuestros pecados es amando a los seres humanos de carne y hueso que tenemos cerca porque ellos sí que sufren y bastante.
  2. El Quietismo: “Todo pasa por algo, que se haga la voluntad de Dios”

    • Pocas conductas tan crueles hay en el cristianismo como la de los quietistas. Sacerdotes, laicos y obispos que procuran no opinar de nada, no hacer nada frente a las injusticias y callar los crímenes de otros hermanos. cuando alguna injusticia ocurre o alguien produce un dolor a otro responden: “Todo pasa por algo, ya Dios dirá, que se haga la voluntad de Dios” Los quietistas predican mucho, como los jansenistas, un cristianismo de imaginación y devociones que es capaz de dejar al hermano en su sufrimiento con tal de mantenerse en falsos arrebatos místicos de contemplación de la vida de Jesús o de los santos: no hacen nada por el prójimo y promueven una fe sin obras.
  3. Pelagianismo Práctico (no dogmático): “El reto es ser santos” 
    • Es este uno de los pensamientos más peligrosos y más usados por algunas sectas cristianas, tanto protestantes como católicas: con la finalidad de mantener prosélitos dentro de un grupo juvenil, o de apostolados, los predicadores ponen a sus seguidores metas inalcanzables de santidad haciéndoles creer que siguiendo las normas X o Y, asistiendo a los eventos A o B (retiros, ejercicios espirituales mal entendidos y eventos de alta tensión emocional, estrés y escrúpulo) y siguiendo las recomendaciones D y C del grupo, indudablemente alcanzarán la santidad (prescindiendo del misterio de la gracia de Dios en cada alma, sus tiempos  y de la libertad  de cada uno de los miembros).

¡Tu fe es el regalo más valioso dentro de tu vida como católico, no permitas que nadie se aproveche de ella para su propio beneficio! Dios te ama, te respeta y conoce el tiempo adecuado para actuar en tu alma.

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